domingo, 30 de mayo de 2010

EMPRESARIOS JAPONESES TRAS LAS FRUTAS EXOTICAS DE COLOMBIA


Una pitaya colombiana en el Japón puede costar cerca de 50 dólares pero aún así, “nos encanta este tipo de frutas exóticas”, señala Yutaka Tsunoda, uno de los once empresarios que estuvieron en Colombia entre el 27 de febrero y el 4 de marzo en la primera misión comercial de japoneses vinculados al sector agroindustrial.

Estos ejecutivos que estuvieron en el país, un tanto incógnitos por razones seguridad, son importadores, mayoristas, representantes, distribuidores y productores de empresas vinculadas a actividades agroindustriales, y además de visitar varias plantas de producción de Bogotá y zonas aledañas, también se desplazaron hasta Cali, Medellín, el Eje cafetero, Barranquilla y Santa Marta.

Por lo pronto, Tsunoda, quien es asistente de la dirección de ventas de O’Will Corporation, no estuvo en plantaciones de pitaya, pues su interés por ahora se concentra más en otro tipo de frutas como uchuva, mora, lulo y mango. En iguales términos se refirió Shinichi Kakimura, director de desarrollo de productos y materiales alimenticios de la empresa Totsu Inc, también interesado en frutas tropicales y en café.

“Ustedes producen una variedad de productos que no se ven en el Japón”, comenta Tsunoda, refiriéndose especialmente a productos de la agroindustria, y reconoce que en este primer viaje a Colombia se buscó un acercamiento y la posibilidad de explorar negocios.

La comitiva, que fue organizada por la Embajada de Colombia en el Japón con el apoyo de la entidad japonesa Jetro y Proexport de Colombia, buscaba ante todo promover la exportación de nuevos productos agroindustriales y orgánicos de aquí a esa nación asiática.

Intercambio

Es la primera misión empresarial de esta categoría que viene desde el Japón, y por eso se trató de no dejar ningún cabo suelto. Según cuenta Diana Marcela Torres, asesora de exportación de Proexport, “permitió a los empresarios japoneses conocer la oferta exportable de estos productos mediante el acercamiento a varias plantas de producción”.

En total se llevaron a cabo 70 citas entre empresarios de ambos países, y se puede considerar que este intercambio empieza a calentar los motores de la visita que el Presidente Alvaro Uribe realizará al Japón con un grupo de hombres de negocios en abril.

Colombia exporta al Japón café, esmeraldas, camarones, ferroníquel y flores, en especial, claveles. Por eso, esta delegación se enfocó en otra clase de productos en los que los japoneses están muy interesados como frutas procesadas, vegetales procesados, cafés especiales, derivados del azúcar, miel de abejas, panela, bebidas alcohólicas, no alcohólicas y productos exóticos. Las frutas -tal como las que buscaba Yutaka Tsunonda- que más llaman la atención son la uchuva, la mora y el lulo, por citar algunas. Igualmente, miraron el proceso de vegetales congelados, enlatados y en conserva; cafés orgánicos, extractos de café, esencias de café y hasta licor de café, lo mismo que licores de frutas.

Colombia tiene un gran potencial de aumentar sus exportaciones hacia ese país asiático, una de las economías más atractivas del mundo, empezando por su numerosa población: más de 120 millones de habitantes. Sin embargo, Japón es quizás el país más exigente en lo que se refiere a estándares de calidad y pide unos niveles muy altos para los artículos y productos que importan. Diana Marcela Torres de Proexport dice que “el japonés es un consumidor muy específico, conservador, vanidoso, saturado, curioso, cuidadoso con el dinero y está pendiente en cuanto a la seguridad de lo que importa. Existe una comunicación permanente con los entes reguladores para tener plena confianza y plena seguridad en el cumplimiento de la ley de sanidad de los productos que entran”.

Perspectivas
Más preparación


Aunque los empresarios japoneses se marcharon contentos, según los primeros reportes, y las empresas colombianas con las que se les estableció contacto tenían un nivel alto en cuento a capacidad de exportación y de producción, los directivos del área de agroindustria de Proexport consideran que a las compañías nacionales les falta una mayor preparación en cuanto a implementar unos estándares de calidad, trazabilidad y, especialmente, al manejo de los productos en las plantas de producción. Mejorar estos puntos es clave para ampliar las relaciones comerciales con este país, del cual Colombia importa vehículos, acero, motocicletas, aparatos eléctricos, llantas y químicos, entre otros. El gerente del macrosector agroindustrial de Proexport, Enrique Estellabatti, dijo que “es muy factible que algunas compañías arranquen sus relaciones comerciales con el Japón este mismo año”.


tomado de: www.larepublica.com 2005-03-11

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